
Sobre mí
Dr. Gustavo Isaurralde · Psicólogo Clínico
Abogado, Psicólogo Clínico y Magíster en Psicoanálisis. Actualmente ejerce como psicoanalista, orientando su práctica por la palabra, la escucha y la posibilidad de que aquello que duele o insiste encuentre un modo de decirse y elaborarse.
"Un análisis puede abrir un tiempo para poner en palabras aquello que duele, que insiste o que vuelve una y otra vez, y también para acercarse a algo de lo más propio, muchas veces silenciado por mandatos, ideales o exigencias de los otros."
Recorrido académico:
Cuento con formación académica en Derecho por la Universidad de Buenos Aires y en Psicología Clínica por la Universidad John F. Kennedy.
Soy abogado, psicólogo clínico y Magíster en Psicoanálisis. Actualmente, mi práctica se orienta al trabajo clínico como psicólogo con orientación psicoanalítica.
Me desempeño como docente universitario en las materias Desarrollos en Psicoanálisis y Psicología Jurídica, y soy autor del libro El lugar de la ley en el psicoanálisis, publicado por Editorial Letra Viva.
Desde este recorrido, mi práctica se sostiene en una escucha sensible y singular, donde mi formación académica, mi experiencia clínica y mi propio recorrido analítico me permiten acompañar a cada paciente en la elaboración de su historia, su deseo y su modo particular de habitar la vida.
Espacio clínico – Consultorio
Ofrezco un espacio de escucha para que aquello que angustia, insiste o resulta difícil de nombrar pueda encontrar un lugar donde ser dicho. Muchas veces una consulta comienza por un malestar puntual, una pérdida, un síntoma, una pregunta o algo que duele; pero, en el recorrido analítico, eso puede abrir también la posibilidad de acercarse a la propia historia, a los vínculos, al deseo y a las formas singulares de habitar la vida.
El análisis no se orienta a ofrecer respuestas generales ni soluciones rápidas. Se trata, más bien, de acompañar a cada paciente en un tiempo propio, respetando su modo de hablar, de padecer, de recordar y de construir una salida posible.
Las consultas pueden realizarse de manera presencial u online. En ambos casos, el encuadre busca preservar las condiciones necesarias para el trabajo analítico: intimidad, cuidado, continuidad y una escucha atenta a la singularidad de cada paciente.
Sostengo esta práctica en una formación permanente, en la supervisión clínica y en mi propio recorrido analítico, entendiendo que la teoría no está separada de la experiencia, sino enlazada a una manera de escuchar y de recibir el sufrimiento con respeto, sensibilidad y responsabilidad.
El paciente:
Para mí, quien consulta no llega solamente con un síntoma, con una angustia o con una pregunta. Llega con una historia, con una forma singular de sufrir, de amar, de defenderse, de desear y de habitar la vida. Por eso prefiero pensar al paciente no como alguien a quien habría que corregir o adaptar, sino como alguien que se anima a abrir un espacio donde algo de su verdad pueda empezar a decirse de otro modo.
Entiendo el encuentro analítico como un encuentro profundamente singular.
No hay un analista igual para todos ni un paciente igual para cualquier analista. En cada análisis se pone en juego una trama particular, una forma única de la transferencia: ese lazo que se construye entre quien habla y quien escucha, y que permite que algo del inconsciente encuentre un lugar para desplegarse.
Ese encuentro no sucede únicamente en las palabras. También ocurre en los silencios, en las pausas, en los tropiezos del decir, en aquello que se repite sin advertirse y en lo que aparece cuando alguien se siente verdaderamente escuchado. Allí, entre la palabra y el silencio, entre lo dicho y lo que aún no puede decirse, el análisis abre la posibilidad de que cada sujeto se acerque a su propia historia, a su deseo y a una forma más propia de vivir.
El psicoanálisis:
Para mí, el psicoanálisis no es solo una teoría ni un saber que se estudia en los libros. Es una experiencia que se atraviesa con la palabra, con el cuerpo, con los silencios y con aquello que, muchas veces, durante años no encuentra un modo de ser dicho.
Mi recorrido por otros saberes, como el Derecho, me permitió acercarme al lugar de la ley, la palabra y la responsabilidad. Pero fue en mi propio análisis donde el psicoanálisis llegó verdaderamente a mi vida: no como algo pasajero, sino como una experiencia que me transformó y me permitió reconocer con mayor claridad algo de mi propio deseo.
De ese camino nace también mi modo de habitar la escucha. Entiendo el análisis como un espacio donde cada sujeto puede acercarse a su historia, a sus marcas, a sus preguntas y a aquello que lo llama desde lo más íntimo de sí.
Un análisis no promete una vida perfecta, pero puede abrir la posibilidad de una vida más propia, menos sometida a mandatos, exigencias o ideales ajenos.
Motivos de consulta
El motivo de consulta suele presentarse como aquello que duele, inquieta o insiste: una angustia, un síntoma, una pérdida, una dificultad amorosa, familiar, laboral o corporal. Muchas veces se llega al análisis por algo puntual, por una pregunta que no encuentra respuesta o por un malestar que ya no puede seguir siendo silenciado.
Desde una orientación psicoanalítica, ese motivo inicial es importante porque abre una primera puerta. Pero no se lo toma como un dato cerrado ni como un problema a resolver de manera inmediata, sino como el comienzo de un recorrido.
A medida que la palabra se despliega, pueden aparecer otras escenas, marcas, vínculos y repeticiones que permiten acercarse de otro modo a la propia historia.
El análisis acompaña ese movimiento, para que cada sujeto pueda escuchar algo de aquello que insiste más allá de lo evidente.
El motivo de consulta es entonces una entrada: el punto desde donde se empieza a hablar para que, poco a poco, pueda abrirse un saber nuevo sobre el propio padecimiento, el deseo y la forma singular de habitar la vida.
Especialidades
Áreas de trabajo terapéutico.
Ansiedad
Acompañamiento para manejar preocupaciones, síntomas físicos y pensamientos recurrentes.
Estrés laboral
Herramientas para ordenar prioridades, límites y desgaste emocional.
Terapia de pareja
Espacio para mejorar la comunicación y trabajar conflictos vinculares.
Autoestima
Proceso para fortalecer seguridad personal, límites y bienestar.
Preguntas frecuentes
¿Cómo es la primera visita?
La primera entrevista se acuerda a partir de un contacto inicial, generalmente por WhatsApp. En ese intercambio se coordina un día, un horario y la modalidad de atención, que puede ser presencial o virtual, según la disponibilidad y la situación de cada persona.
Ese primer encuentro permite comenzar a conversar sobre el motivo de consulta, ubicar qué está generando malestar o preocupación, y abrir un espacio para que quien consulta pueda decir algo de lo que le sucede. No es necesario llegar con todo ordenado ni saber exactamente qué decir: muchas veces la primera entrevista es justamente el lugar donde empezar a poner en palabras aquello que todavía aparece confuso, angustiante o difícil de formular.
¿Atiende adolescentes y adultos?
Sí. El espacio está dirigido tanto a adolescentes como a adultos que atraviesan distintas formas de malestar, preguntas personales, crisis vitales, dificultades vinculares, angustia, ansiedad, duelos, separaciones o situaciones que requieren ser escuchadas y elaboradas.
En el caso de adolescentes, el trabajo supone ofrecer un espacio propio, donde puedan hablar de aquello que les sucede sin quedar reducidos únicamente a la mirada de los adultos, la familia o la escuela. Según la situación, puede haber entrevistas iniciales o puntuales con madres, padres o referentes, cuidando siempre el lugar singular del adolescente y la confidencialidad necesaria para que el tratamiento sea posible.
En adultos, el espacio analítico permite desplegar preguntas sobre la propia historia, los vínculos, el deseo, el cuerpo, el trabajo, las pérdidas, las decisiones y los modos en que cada quien intenta responder a aquello que le produce sufrimiento.
¿La atención es presencial u online?
La atención puede ser presencial o virtual, según la situación, la disponibilidad y las posibilidades de cada persona.
Plantilla editable - Gustavo Javier Isaurralde
El primer contacto suele realizarse por WhatsApp. A partir de ese intercambio inicial, se acuerdan el día, el horario y la modalidad de atención más adecuada para cada caso. En algunas situaciones puede convenir un encuentro presencial; en otras, la modalidad virtual permite sostener el espacio de trabajo de manera clara y continua.
Lo importante es que la modalidad elegida permita construir un encuadre cuidado, confiable y posible para quien consulta.
¿El espacio está abierto a consultas vinculadas con identidad, orientación sexual y diversidad?
Sí. El espacio analítico está abierto a toda persona que desee consultar, cualquiera sea su modo de vivir el amor, el deseo, el cuerpo, la identidad o los vínculos. Desde el psicoanálisis no se parte de clasificaciones cerradas ni de respuestas universales, sino de la escucha de cada historia en su singularidad.
Esto implica alojar aquello que para cada quien puede presentarse como pregunta, conflicto, padecimiento, elección, angustia o búsqueda, sin reducirlo a una etiqueta ni anticipar un sentido de antemano. La orientación sexual, la identidad, las formas de amar o los modos de habitar el cuerpo pueden formar parte del trabajo analítico cuando algo de eso interroga, duele, insiste o necesita ser dicho.
La apuesta es ofrecer un espacio respetuoso, cuidadoso y ético, donde cada persona pueda hablar desde su propia experiencia, sin ser juzgada ni forzada a responder a ideales, mandatos o modelos establecidos.
¿Cuánto dura el tratamiento?
La duración de un tratamiento psicoanalítico no se define de antemano. Cada proceso tiene un tiempo singular, vinculado al motivo de consulta, al momento vital de quien consulta y al modo en que el trabajo vaya desarrollándose.
El psicoanálisis no busca imponer un plazo fijo, sino ofrecer un espacio donde cada sujeto pueda elaborar aquello que le sucede, interrogar sus síntomas, sus vínculos y las repeticiones que producen sufrimiento. La continuidad y la frecuencia del tratamiento se van conversando dentro del encuadre de trabajo.
¿Sobre honorarios y obras sociales?
Los honorarios se conversan y acuerdan en la primera entrevista, atendiendo a la modalidad de trabajo y a las condiciones particulares del tratamiento.
En Argentina, si la persona cuenta con una obra social o prepaga con plan de reintegro, puede solicitar la documentación correspondiente para gestionar el reintegro de las sesiones según las condiciones de su cobertura.
Para quienes consulten desde otros países, los honorarios podrán adecuarse a la divisa del país de residencia o procedencia, contemplando los medios de pago disponibles y los impuestos o condiciones legales que correspondan.
¿Dónde atiendo?
Las consultas pueden realizarse de manera presencial u online, según la situación y las posibilidades de cada persona.
La modalidad online está disponible para personas de habla hispana, coordinando los encuentros de
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acuerdo con el huso horario del país de residencia.
En modalidad presencial, la atención se realiza en consultorio ubicado en el barrio de Recoleta, en la Ciudad de Buenos Aires, zona de Av. Las Heras y Av. Coronel Diaz a metros del Parque Las Heras.